La empresa familiar no tiene una regulación específica propia porque no es un tipo de sociedad separado del resto. Sin embargo, sí que presenta ciertas particularidades que la hacen muy distinta al resto. Y esto se refleja también en sus órganos de gobierno.

Qué es exactamente una empresa familiar

Como definición, las empresas familiares son aquellas que están administradas por una familia empresaria que es dueña de la mayor parte de sus acciones. Además, sus miembros intervienen de manera directa y decisiva tanto en la administración, como en la dirección de la sociedad. Por último, entre sus objetivos estratégicos se encuentra la continuidad de la empresa a manos de la siguiente generación familiar. 

El Consejo de Familia

Es el órgano de familia por excelencia. Sus funciones son velar por la unidad familiar y accionarial, generar y mantener una visión compartida, transmitir los valores familiares a las siguientes generaciones, velar por el cumplimiento del protocolo familiar… En nuestro blog tenemos un completo artículo específico dedicado a la figura del Consejo de Familia. 

En las familias empresarias que se encuentran en un ciclo de vida más avanzado, a partir de la segunda o tercera generación, también encontramos la Asamblea Familiar o incluso el Comité de Familia Junior, en el que los más jóvenes se empapan poco a poco de las particularidades de la empresa y la filosofía familiar.

De la administración individual al Consejo de Administración

Al igual que en todas las sociedades, la gestión de los órganos de gobierno, es una pieza clave para el correcto desarrollo de las empresas familiares.

En los órganos de administración de las empresas familiares solemos encontrar tres modelos distintos:  

  • La administración en solitario por parte del fundador o sucesor del fundador, 
  • El panel informal de asesores y expertos
  • El Consejo de Administración.

Es muy habitual que en una empresa familiar estos tres modelos de órganos de administración se vayan sucediendo paulatinamente con el ciclo de vida de la empresa. Pasa del modelo de administración en solitario cuando la empresa nace y todavía es pequeña hasta el Consejo de Administración cuando el negocio adquiere un cierto tamaño.

Hay que tener en cuenta que en la empresa familiar conviven dos ciclos de vida distintos: el de la empresa y el de la familia. El primero comprende la constitución, desarrollo y maduración de la empresa, mientras que el segundo abarca desde el nacimiento de la empresa familiar hasta la perpetuación de la familia empresaria.

El Consejo de Administración en la empresa familiar

El Consejo de Administracion es el principal órgano de control y supervisión de la empresa, y tiene como principales responsabilidades buscar la viabilidad del negocio a largo plazo, establecer las líneas estratégicas de negocio, proteger los intereses de la sociedad, proponer consejeros, identificar riesgos, aprobar inversiones, proteger los valores de la empresa familiar, controlar la gestión del equipo directivo, servir de enlace con los accionistas y con el consejo de familia.

Puede estar integrado por una sola persona, normalmente el fundador de la empresa o el familiar que lo sucede. Pero en los Consejos de Administración con más miembros, el presidente es una pieza clave para su buen funcionamiento. Debe conocer los puntos de vista e inquietudes de todos los miembros del Consejo, buscar el consenso, elaborar y gestionar personalmente la orden del día y velar por la firma de las actas.

Para conservar la agilidad en la toma de decisiones y la llegada a acuerdos, no es recomendable que el Consejo de Administración supere las 10 personas.

En las empresas familiares de gran tamaño los Consejos de Administración suelen reunirse ordinariamente nueve o diez veces al año. Este ritmo aumenta en los momentos decisivos para la entidad, como crisis, procesos de fusión, etc.

La Junta General

El Consejo de Administración, siempre de conformidad con la ley y los estatutos de la compañía, elabora el reglamento de funcionamiento de la Junta General. Es en la ella donde los accionistas ejercen su soberanía y participan en los procesos de toma de decisiones de la empresa, como la aprobación de las cuentas anuales, el reparto de dividendos, el aumento o la reducción del capital social, la modificación de los estatutos, acciones de M&A, etc.

En Confianz llevamos años trabajando en el ámbito del asesoramiento a las empresas familiares, ayudándolas a conseguir sus objetivos estratégicos y de negocio. ¿Hablamos?



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