Toda empresa necesita aprender cómo manejarse y afrontar una reestructuración empresarial en situaciones de crisis y en períodos de recesión económica, que pueden volverse más frecuentes o prolongados en un futuro próximo. El objetivo debe ser evitar la crisis empresarial o por lo menos reducir su recurrencia.

Las causas más comunes de los escenarios de incertidumbre para las empresas pueden ser la falta de diversificación de los productos y servicios ofrecidos, la aparición de cambios inesperados en el mercado, la falta de previsión en los cambios de ciclos económicos, el uso de tecnología obsoleta, la carencia de recursos financieros o la falta de competitividad para operar en los mercados extemos. Las consecuencias de estas crisis potenciales pueden abarcar la pérdida de empleos y de capital de los inversores, acreedores y clientes. 

Causas de la crisis empresarial

La crisis de una empresa puede tener su origen en numerosos y variados factores:

Causas de origen externo

  • Competencia excesiva
  • Fuerte caída de la demanda
  • Fase depresiva del ciclo económico
  • Crisis político-económicas
  • Conflictos locales de mercado
  • Cambios sociales

Causas de origen interno

  • Gestión ineficaz
  • Sistema productivo ineficiente
  • Inversiones improductivas
  • Exceso de endeudamiento
  • Alta morosidad
  • Falta de fondos propios
  • Pérdidas operativas
  • Flujos de caja negativos

Las tres fases de la crisis empresarial

Conocer las tres fases de la crisis empresarial típica es útil para identificar y manejar el problema de manera precoz y evitar llegar a un nivel de insolvencia irreparable.

Fase I: indicios o síntomas

Ninguna empresa es inmune a la aparición de una crisis que puede poner en riesgo su viabilidad. Por este motivo, en esta fase es importante ser capaces de reconocer la nueva realidad con agilidad para adoptar las medidas más eficaces.

La crisis puede comenzar por ejemplo tras un plan de expansión con un alto nivel de endeudamiento que deja a la empresa sin suficiente autonomía financiera. Los créditos pueden modificar sustancialmente la relación deuda/capital y dejar a la empresa sin reservas

Suficientes para afrontar una etapa prolongada de crisis.

Los primeros indicios de la recesión empresarial suelen ser una reducción de las ventas y la consiguiente acumulación de inventario. Puede tratarse de un bache temporal, pero es importante detectarlos y evaluar la situación para evitar entrar una espiral de crisis. 

Fase II: intensificación de la crisis y reestructuración

Si la crisis se alarga y agrava es necesario implementar un programa de reestructuración empresarial que puede ser estratégico, organizativo, procesal, financiero o varias opciones a la vez. 

Lo más urgente en toda reestructuración es poner en marcha iniciativas para mantener un flujo de efectivo suficiente para mantener las operaciones en marcha. Porque, sin liquidez, la empresa tendrá muy difícil acceder a nuevos créditos y puede entrar en una quiebra financiera.

Una posible estrategia para lograrlo es vender instalaciones o divisiones. Proceder a la enajenación de todos aquellos elementos, unidades o líneas de producción, no necesarios o poco productivas. Por otra parte, a veces es mejor perder algún elemento rentable que pueda proporcionar el ingreso de fondos sustanciales de efectivo que aferrarse a él y acabar perdiéndolo todo. Sin embargo, a veces el cierre de instalaciones y la integración de la producción pueden absorber fondos más altos que los que libera, por ejemplo en relación a la plantilla.

Otras opciones para aumentar la liquidez es reestructurar la deuda o recortar gastos. En cualquier caso, la gerencia debe evaluar constantemente si el negocio no es viable y no vale la pena continuar operando. La palabra clave es rightsizing: en cada sector hay un tamaño óptimo para las empresas y por debajo de él es muy difícil competir.

Fase III: concurso de acreedores

En esta fase, la situación del negocio continúa deteriorándose y es necesario acudir a un concurso de acreedores que puede acabar con una renegociación exitosa de la deuda o con la liquidación de la empresa. 

Si tu empresa se encuentra en esta situación, en Confianz podemos ayudarte tanto para emprender una reestructuración empresarial como para afrontar un proceso concursal con garantías.



SOLICITE INFORMACIÓN

Nombre completo

Comentarios