Las empresas familiares, que suman el 88% de todas las empresas españolas y suponen el 57% del PIB nacional, han sufrido mucho con la crisis del COVID-19. En el último año la empresa familiar ha tenido que hacer frente a una gran incertidumbre y muchos imprevistos.

Uno de los principales desafíos en el mundo post pandemia para las empresas familiares será el de mantener el interés de la siguiente generación por la empresa. Las circunstancias excepcionales que estamos viviendo pueden desanimar a los más jóvenes, que pueden ver demasiado complicado sacar la empresa adelante. Las empresas familiares deberán lograr que el espíritu emprendedor trascienda a la generación fundadora, cuidando la capacitación y actualización constante para mantenerse al día con el entorno y el mercado.

Características de la empresa familiar

Existen una serie de rasgos comunes que comparten muchas empresas familiares.:

  • Nacen como un pequeño negocio de menos de diez empleados.
  • Su fundador suele ser un emprendedor individual.
  • El capital inicial es pequeño y puede ser propio o prestado, ya sea por la familia o externamente. 

Con el paso de las generaciones, es habitual que de este inicio en el que existe un único líder se pase a un escenario de multiliderazgo. Lo que en un principio es una propiedad muy concentrada acaba estando mucho más distribuida, y es indispensable recurrir al pacto y el consenso.

La sucesión generacional es el mayor reto de las empresas familiares

El momento de la sucesión es muy delicado para las organizaciones familiares. Se calcula que solo la mitad sobrevive a la marcha de su fundador, y menos del 30% logra llegar a la tercera generación. Esto es así a pesar de que el 74% de los negocios familiares españoles ya tienen a la próxima generación trabajando en la compañía. Para las empresas familiares la continuidad del negocio tiene una gran relevancia: el 95% de ellas espera pasar la gestión y/o la propiedad a la próxima generación familiar. Sin embargo, solo el 15% cuenta con planes de sucesión documentados y comunicados.

El proceso de sucesión se ha de planificar de manera minuciosa y precisa, como cualquier plan estratégico. Es fundamental determinar los tiempos del proceso y dar certezas a todos los involucrados. 

Es imprescindible que el relevo generacional se haga con tiempo y que la generación saliente pueda tutelar y ejercer su mentoría sobre la siguiente. Una buena opción es establecer un modelo de cooperación en el que todas las generaciones aporten su capital humano y su compromiso, cada uno en función de sus capacidades y etapa vital. En este sentido, es prioritario implicar a la siguiente generación en el conocimiento de la empresa.

El consejo de familia y el protocolo familiar

El consejo de familia tiene como objetivo fomentar las relaciones entre los distintos miembros, detectar y resolver las posibles desavenencias y diseñar un marco general de actuación para todos los miembros de la familia en sus relaciones con la empresa.

Por su parte, el protocolo familiar es un contrato privado en el que la familia fija por escrito los temas sobre los que desea tener una reglamentación consensuada. Este documento regula las relaciones profesionales y económicas entre los miembros de la familia y la empresa, y tiene el objetivo primordial de asegurar la continuidad de la compañía. Es clave para evitar confusiones entre los valores personales y familiares con las necesidades del negocio.

Entre otros muchos temas, en el protocolo familiar se pueden establecer mecanismos precisos no solo en lo referente al proceso de sucesión y al ingreso en la compañía de los diferentes miembros de la familia, sino también a las cláusulas de salida de la empresa de los socios familiares o las condiciones para una posible venta.

En Confianz somos especialistas en la asesoría a empresas familiares, y podemos ayudarte a crear un plan de transición generacional en la gestión y en la propiedad.



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