El número de OPAs no ha dejado de aumentar en España durante los últimos años. De hecho, han protagonizado grandes movimientos corporativos como Hispania, Telepizza, Parques Reunidos, MásMóvil, BME o Naturgy. Este tipo de operaciones financieras resultan muy complejas al no poder improvisarse y requerir mucho esfuerzo y recursos por parte de los compradores. Antes de su lanzamiento, los oferentes deben tener asegurada la financiación y poder demostrar que cuentan con los recursos necesarios para hacer frente a la oferta. Acreditar estos recursos puede resultar un factor clave para controlar los tiempos de la oferta.

La OPA lanzada por el fondo australiano IFM por el 22,69% de Naturgy es la quinta mayor operación de compra del capital riesgo que se ha planteado en el mundo entre enero y marzo de este año. Con una valoración de más de 5.000 millones de euros, permite a España figurar en un top 5 que está dominado por adquisiciones de empresas estadounidenses con la única excepción, además de Naturgy, de la israelí ironSource, la tecnológica comprada hace unas semanas por Thomas Bravo a través de su SPAC por 10.000 millones de dólares.

La OPA de Naturgy

En el caso de la OPA de Naturgy  no existen acuerdos con accionistas significativos. Por lo tanto, su estructura es totalmente diferente.  La operación de Naturgy tendrá que pasar un periplo burocrático que la CNMV ya ha admitido a trámite.  La norma que limita las inversiones extranjeras en sectores estratégicos implica una autorización previa. El decreto vigente  restringe la posibilidad de tomar participaciones significativas en empresas españolas, intentando evitar que inversores extra-comunitarios tomen el control de compañías españolas en sectores estratégicos. Por eso, probablemente, la OPA de Naturgy será una de las más importantes en el sentido de que será valorada por los inversores como una cierta referencia de cuál será la posición del Gobierno español respecto de este tipo de operaciones en el futuro.

Las OPAs bajo el contexto de 2021

Actualmente, el nivel de apalancamiento es moderado. Observamos un cambio estructural en el mercado en el que el aumento de las OPAs coincide con la volatilidad que está experimentando la Bolsa. La liquidez existente, unida a las buenas condiciones de financiación y la valoración de determinadas cotizadas españolas las convierte en un interesante objetivo para los grandes fondos internacionales. En los próximos meses, la elevada liquidez y la actual valoración de determinadas cotizadas españolas podrían favorecer futuras OPAs en sectores sostenibles y resilientes. 

Un proceso de refinanciación tiene muchas más opciones de éxito cuando se aborda desde el primer indicio y antes de ocasionar un deterioro irreversible. La aprobación de los ERTEs y los avales del ICO han evitado un deterioro mayor, pero 2021 será un año de reestructuraciones. El patrón de recuperación, todavía incierto, marcará la tendencia y el impacto será muy diferente en función de los sectores.



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